CANCIÓN PARA GOLPE DE SUERTE, TEATRO LA CANDELARIA 1980

El tango
de los
hampones

Muchas veces quise ser bueno...

Pero siempre me convencieron
De la movida de la bolsa o la vida
Que es la moda del siglo que corre.

Por eso solo me preocupo
De mantener mi billetera gorda a cualquier precio
Y del bien sacrosanto de mi panza.
Desoigo los consejos de los pobres, y buenos.

Hay que trampear para poder sobrevivir
Tretas y artimañas convienen
Y es ventajoso mantener alguna carta oculta.
Los discursos morales, ya se sabe, conducen a la ruina.
Hay que ir armado también por el buen camino.
El mundo se pone cada vez más difícil.
Pregúntale a mi pistola.

Entre el justo y el pecador
La diferencia está en el muerto.
Y aunque no haya muerto malo
Es preferible seguir vivos.
El vencedor impone la moral.
Las víctimas no cuentan. Se cuentan. Y se olvidan.

Muchas veces quise ser bueno.
Pero, quién alimentaría a mi familia.

Es prevenir que tener que lamentar
Y menos peligroso golpear de primero.
Por hacer el bien sin mirar a quién
Muchos, que ya olvidé, encontraron mal fin.
Es bueno y loable intentar ser honrado.
Pero resulta un sinsentido
En este mundo corrompido.

La virtud es hermosa no cabe duda.
Pero las virtudes del rico son evidentes
Y están bien respaldadas por los bancos.
El que cuenta sus morlacos
Dispone bien las partes del antiguo problema
De lo bueno, y lo malo.
Hay que alejarse de la horrible pobreza.

Hay que ser duros, antes que demasiado puros.
Golpea fuerte, y no lamentes tu suerte.
Si no existieran el bien y el mal
La vida sería como pan con pan.

Unete a mi banda. No te irá mal. Si eres leal.
Y sobre todo, te cuidaremos de la policía.
Es una porquería.

de INVENCIÓN DE LA UVA, 1966

Noche Secreta

Busqué a Dios con sinceridad y paciencia
En el directorio telefónico
En aguas mansas y turbias
Y en las precipitaciones de agua
Lo busqué en la ausencia de los que amamos
y en los desperfectos de nuestra mansedumbre
Me fui tras Él por pequeñas ciudades
Busqué su fotografía cada mañana en los periódicos
Amé en la risa de las muchachas su risa
Y en la mirada de mi prójimo
Encontré muerte en todas partes
Pero buscar es lo que importa

HAIKÚ, 1969

Homenaje de bienvenida
para Lucas

Que mi hijo sea sensato,

inteligente y honrado:

así,

nunca será ministro

de CUAC, 1970

Envío

¿Dónde están, Egipto
aquellos tus sabios?
Y el profeta Isaías, ¿dónde está?

¿Y Lu Ki?
¿Y los antiguos poetas aztecas
que cantaban la tierra donde no se muere?

¿Y qué se hizo François Villon
mentiroso ladrón y buscapleitos?

¿Y León de Greiff, su cómplice o compinche?
¿Y Jorge Manrique, el poeta?
¿Y Mercedes Simone
y Silvia Pinal y Lucho Gatica?

¿Carlos Gardel y “los muchachos de entonces”
le dieron para siempre mate al mate?

Y con aquel muchacho, Beto, en los puentes
estupendo fumador de marihuana, ¿qué pasó?

¿Dónde venden fósforos de palo?...

¿Cuándo volveremos a ver a Pedro Infante?
¿Y a Luis Sandrini?
¿Pero qué se hizo Mario Lanza?
¿Y Néstor Urrea, que tomaba Noctinal
y ambicionaba ser libre como el agua?
¿Y Joselillo?

¿El modelo T de la Ford
está definitivamente descontinuado?

¿Y los que mataron a Uribe Uribe
qué camino cogieron?

¿Y dónde echaron los automóviles de manivela
y las neveras de petróleo
y las cucharas de guayacán
y los peroles de hierro?
¿Y Edgar Le Masters
con qué colina linda para siempre?

¿Dónde corre Manuel Fangio, el bólido?
¿A quién le pega Sony Liston?

¿Y en qué Hollywood vive ahora María Montes?

¿Cómo canta la Callas?
¿Y cómo se llamaba el león de la Metro, ya cano?

¿Oscar Gil, el hombre de la llama, qué nos dice?

¿Y qué se hizo el que hizo
la Estatua de la Libertad?
¿Está preso?

¿Y qué fue de las rotundas rodillas de Ivonne de Carlo?

¿Pero por dónde huyó el soldado desconocido?

¿Y Oppenheimer, a qué se dedica?
¿Y el que derrotó al agente 007?
¿Y el que manejaba el auto en que se mató Iván pineda?
¿Y Rossi y Sívori y Labruna
en qué estadio escarbarán la yerba?
¿Son todavía invencibles?

Un solo instante vivimos.
Todos fueron quebrados
como vasos de barro.

Gordos y flacos los capitanes
todos tienen
pies de ceniza.
Juro que no miento.

Otro tanto se lleva el viento
pero la luna se renueva…